Las 48 leyes del poder Autor(a): Robert Greene

$91,000.00

Editorial: Océano

Encuadernación: Rústica
Número de páginas: 628

Cod. 573722

Precio Online: $91.000

 

El best-seller mundial para los que quieren obtener, estudiar o combatir el poder absoluto.

Amoral, inmisericorde, despiadada y, sobre todo, muy instructiva, esta incisiva obra concentra tres mil años de historia del poder en cuarenta y ocho leyes claras y concisas. Robert Greene detalla las leyes del poder en su esencia más cruda, sintetizando el pensamiento de Maquiavelo, Sun Tzu, Cari von Clausewitz y otros grandes teóricos y estrategas.

 

Pero, nos guste o no, todas tienen aplicaciones en la vida cotidiana. Ilustradas mediante anécdotas de Isabel II, Henry Kissinger, P. T. Barnum y otras figuras que han esgrimido el poder (o que lo han padecido), estas leyes fascinarán a cualquiera que se interese en todas las manifestaciones del control total.

 

Las 48 leyes del poder que no conviene ejercer pero tampoco ignorar

Deja que otros trabajen por ti, o, busque llamar la atención a cualquier precio, son algunas de las despiadadas leyes que recogen el tratado The 48 Laws of Power de Robert Greene.

 

¡Por favor, no entender las 48 conclusiones de Robert Greene como otros tantos consejos para emprendedores! Algunas de las leyes, de hecho, resultan reprobables por amorales y anacrónicas, máxime para los cánones que se difunden hoy en día en lo relativo ejercer el liderazgo en las organizaciones.

 

El libro es el resultado de una investigación realizada por el escritor estadounidense Robert Greene publicado en 1998 bajo el título The 48 Laws of Power. Fue un éxito comercial y ha sido traducido a 24 idiomas.

 

Muy popular entre políticos, empresarios y otras celebridades, Greene concluye la 48 leyes después de analizar cómo se han dirigido reyes, políticos, estrategas, comerciantes o empresarios a lo largo de toda la historia universal sentando las bases de la dinámica del poder.

 

La obra contiene temas de El príncipe de Nicolás Maquiavelo y ha sido comparado con el clásico de Sun Tzu, El arte de la guerra, pero repasa también figuras como las de Julio César, Napoleón, Leonardo da Vinci o Thomas Alva Edison, entre muchas otras.

 

Se ha convertido también en lectura obligatoria para muchos emprendedores que, más que tomarla como guía para cumplir sus dictámenes al pie de la letra, toman la lectura para estar avisados de ciertas estratagemas desarrolladas por el hombre a lo largo de más de 3.000 años se historia para ejercer el poder.

 

“Las leyes se rigen todas por una premisa muy simple:- dice el autor- Determinadas acciones casi siempre incrementan el poder del individuo (la observancia de la ley), mientras que otras lo reducen e incluso conducen a su ruina (la transgresión de la ley). Es decir que, si respetar las leyes del poder pueden proporcionar el triunfo, ignorarlas o despreciarlas pueden traducirse en fracaso. “Estas transgresiones y observancias se ilustran por medio de ejemplos tomados de la historia. Las leyes son definitivas y atemporales”, advierte el autor.

 

Recogemos resumidas las 48 leyes:

 

1.- Nunca le haga sombra a su amo

La recomendación es esforzarse por conseguir que aquellos que están jerárquicamente por encima de ti en la empresa se sientan cómodos con su sensación de superioridad. “No permita que sus deseos de complacerlos o impresionarlos lo induzcan a hacer ostentación de sus talentos y de su capacidad, ya que ello podrá generar un efecto opuesto al deseado, es decir, inspirar temor e inseguridad en sus superiores. Hágalos aparecer siempre más brillantes de lo que en realidad son… y accederá a la cumbre del poder”.

 

2.- Desconfía más de los amigos que de los enemigos

“Desconfié de los amigos; suelen ser los primeros en traicionarlo, ya que caen fácilmente presa de la envidia. También suelen convertirse en irrespetuosos y tiranos. En cambio, emplee a quien haya sido su enemigo, y le será más leal que un amigo, ya que deberá hacer mayores esfuerzos por demostrar su adhesión. Lo cierto es que usted debe temer más a sus amigos que a sus enemigos…Si no tiene enemigos, busque la forma de creárselos”. El problema en su opinión es que no siempre conocemos tan bien a los amigos como creemos porque la tendencia es a disimular y halagar los errores.

 

3.- Disimula tus intenciones

“Desconcierte a la gente y manténgala en la mayor ignorancia posible, sin melar nunca el propósito de sus acciones. Si no tienen la menor idea de qué es lo que usted quiere logran les resultará imposible preparar una defensa. Condúzcalos por el camino de las falsas suposiciones, envuélvalos en una nube de humo y verá que, cuando al fin caigan en la cuenta de las verdaderas intenciones de usted, ya será tarde para ellos”. La clave para ello es, en lugar de mostrarse como un libro abierto, es “sofrenar la lengua” y medir las palabras. Desmiente también que la honestidad expansiva sea sinónimo del afecto ajeno.

 

4.- Decir siempre menos de lo necesario

“Cuando intente impresionar a la gente con palabras, tenga en cuenta que cuanto más diga tanto más vulnerable será y tanto menor control de la situación tendrá. Incluso cuando lo que diga sea sólo una banalidad…Las personas poderosas impresionan e intimidan por su parquedad”. Recuerda, no obstante, que hay momentos en los que no es inteligente guardar silencio porque puede levantar sospecha o inseguridad en los superiores.

 

5.- Defiende ‘a muerte’ tu prestigio

“Su renombre y su prestigio constituyen la piedra angular del poder. Basta el prestigio para intimidar y ganar”. En la misma línea, aconseja aprender a “destruir a sus enemigos abriendo brechas en la reputación de ellos. Luego dé un paso al costado y deje que la opinión pública los crucifique”. Afirma también el autor que esta ley no admite excepciones.

 

6.- Llama la atención a cualquier precio

“Todo es juzgado por su apariencia; lo que no se ve no cuenta. Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido. Ponga toda su fuerza en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más grande, más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anodina”. Sería el clásico de que “hablen de ti aunque sea para mal”, pero antes que ejercerlo desde el principio, interesa esperar un tiempo para ir ganando altura.

 

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